De nuevo, volvimos a tener el gusto de trabajar con uno de ellos. Nos encantó este encargo porque, como comprenderéis, sentimos absoluta  predilección por los ópalos negros australianos. Se trata, a nuestro parecer, de una de las mejores piedras semipreciosas para la elaboración de piezas únicas, y nunca mejor dicho, lo de únicas, porque es imposible encontrar en todo el mundo dos ópalos iguales.

El ópalo negro proviene principalmente de Australia, donde es considerada la piedra nacional. Además, es muy apreciado en Japón y en Estados  Unidos. En Europa, es conocido en Alemania y en muy poquitos países más. En el que hoy os mostramos, el predomio cautivador del verde hace de  este un ópalo todavía, si cabe, más peculiar, pues es poco habitual que tome protagonismo esta tonalidad.

Quizá os extrañe el que no os resulte familiar el ver a grandes firmas de joyería apostando por esta piedra que deslumbra por su rara belleza.  Pues bien, justamente por la singularidad de la que os hablamos, no podrían realizar tiradas largas de sus joyas y a ello le añadimos el trabajo
artesanal, la delicadeza y el mimo con el que requieren ser trabajadas… Está claro, que por supuesto podréis encontrarlas en las casas de lujo más exclusivas del mundo pero al alcance de muy pocos bolsillos, reservadas para un público selecto.

Por todo ello, la reacción de muchos clientes suele ser de asombro cuando encima de nuestro mostrador aparece en alguna ocasión una gema de esta altura, sumamente bonita, de la que ni siquiera conocían su existencia. Sí, esa misma reacción tuvo la dueña de este colgante de oro amarillo, ópalo negro australiano y diamantes. Para una enamorada de las piedras preciosas, y habitual de nuestra colección, sus destellos hablaron por sí  solos. A partir de ahí, y como solemos trabajar con ella, dejó el diseño a nuestra elección para que dieramos rienda suelta, en nuestro taller, a la creación de su joya.

Si te ha gustado la idea, vísita nuestra sección de piedras:  http://ismaeljoyeros.com/es/66-gemas.